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martes, 28 de mayo de 2019

Los ataques desde lo privado a la universidad pública



Hace poco escribí sobre una noticia relacionada con las donaciones de un conocido multimillonario a la sanidad pública. Concretamente, se trataba de una determinada tecnología puntera en el tratamiento de ciertos tipos de cáncer. Allí comentaba los argumentos principales usados contra esta práctica y además añadía que estos gestos esconden intereses que nada tienen que ver con la filantropía.

Aquí voy a tratar de explicar uno de los principales problemas a los que se enfrenta la universidad pública: la apropiación de capital intelectual público para satisfacer los intereses privados. Lo haré poniendo como ejemplo un mecanismo cada vez más usado de contratación científica.  Que conste, y es muy importante decirlo, que este problema es algo generalizado. Esto ocurre tanto en física como en historia o filosofía. En este texto voy a contar cómo es la cara del enemigo en lo referente a la ciencia, pero no quiere decir que sea un enemigo diferente en otros campos. De hecho, cuanto más pregunto, más cuenta me doy de que el mecanismo de destrucción de la educación y sanidad públicas son exactamente el mismo.   

Soy científico de profesión, concretamente astrofísico nuclear. Gran parte de mi formación científica la hice en el extranjero (Alemania) donde la realidad es muy diferente a la que se vive en España. Sin embargo, en mi regreso me ha tocado enfrentarme a esa realidad.  Por desgracia estoy escribiendo estas líneas el mismo día en el que abandono de nuevo España para seguir mi carrera científica en Alemania. 

España no es, sin lugar a dudas, el mejor lugar para ser científico. No voy a analizar cómo se ha llegado a esta situación, pero basta echar una mirada a la historia reciente para darse cuenta de que la investigación no ha sido una prioridad estatal. Todavía en 2019 estamos dando tumbos buscando un modelo productivo eficiente; tarea más que difícil teniendo en cuenta que la entrada en la UE supuso el desmantelamiento de gran parte de nuestro tejido industrial para pasar a ser dependientes de lo producido por otros.

El desequilibrio entre el coste salarial de producción de las mercancías fabricadas y el margen de ganancias obtenido trae como consecuencia directa la precarización de la clase obrera. Está claro que al no disponer de un sector puntero a nivel internacional y debido a las normativas europeas es imposible alcanzar un punto óptimo de oferta-demanda ventajoso. En este escenario, los salarios son bajos y tenemos un empobrecimiento de la clase obrera.

Una de las respuestas a este problema está en la inversión destinada a investigación y desarrollo (I+D) pero nunca ha habido una apuesta ambiciosa real por crear un tejido productivo innovador desapegado de las dinámicas empresariales más vinculadas a la explotación de capital humano, quizás motivados por el espíritu cortoplacista por obtener ganancias económicas a golpe de esa varita mágica que es la explotación laboral.

¿Desde dónde se invierte en I+D? Pues o bien desde lo público o bien desde lo privado, ya sea en forma de empresas o donaciones. En cualquiera de los dos casos España no ocupa un buen puesto en comparación con otros países de nuestro entorno. El caso de lo privado está relacionado con lo anteriormente expuesto, ya que al carecer de un tejido empresarial fuerte es imposible que las empresas se ocupen al mismo tiempo de producir e invertir en I+D. ¿Y lo público?

Las continuas políticas de recortes han precarizado todavía más la investigación que realiza la clase obrera en las universidades públicas. Y decimos bien clase obrera, puesto que, aunque se vincule la imagen del obrero a un trabajador de baja o media cualificación, altas cualificaciones como las necesarias para los puestos de investigación universitaria también sufren condiciones laborales próximas a satisfacer, en cuanto a salario, mínimos de supervivencia. Desde los estudiantes de doctorado, pasando por investigadores retornados sin estabilizar o los contratados a proyecto sufren la realidad de los contratos basura de menos de 700 euros netos mensuales y las malas condiciones laborales dentro de la universidad, enganchando contratos de pocos meses de duración con varios meses de paro durante los que también se trabaja sin estar asegurado.

La lucha por la supervivencia de un proyecto de investigación, además de fomentar  el canibalismo entre grupos por la escasa financiación disponible, desvirtúa el valor de uso que le corresponde a una institución pública como es la universidad: el beneficio social que supone.

Este contexto ha llevado a algunas universidades a la bancarrota o a estar en deuda permanente. Como servicio público que es, el argumento económico no debería entrar en discusión: es un servicio y se tiene que dar. Sin embargo, hay un problema importante relacionado con la estructura interna universitaria. El hecho de que el personal estabilizado (profesores titulares y catedráticos, principalmente) tengan un desequilibrio entre el número de horas de investigación-docencia y la imposibilidad de ofrecer contratos dignos de personal investigador dificulta ese retorno social. Por lo tanto la universidad tiende a acumular profesorado dedicado a docencia (sin apenas horas de investigación) y sin dinero para atraer a gente que realice esa tarea investigadora. 

En este escenario las empresas privadas han aprovechado la ocasión para intervenir en lo público. La estrategia consiste en hacer uso de las estructuras de la universidad publica para proponer un proyecto del que luego sacan un jugosísimo beneficio económico a cambio de un coste ridículo en comparación a lo invertido. Voy a poner un ejemplo real para describir una de diferentes prácticas usadas por estas empresas.

Supongamos que una empresa privada, que se dedica a un determinado sector, recibe una ayuda pública para llevar a cabo un proyecto. Por ejemplo, la construcción de un determinado dispositivo que puede ayudar a tratar el cáncer. Para realizar esa tarea se requiere de personal altamente cualificado y con formación científica. En lugar de ofrecer contratos en el mercado laboral privado, lo que la empresa hace es ir a la universidad pública. La empresa se aprovecha de la escasez de financiación para ofrecer una especie de simbiosis, es decir, la empresa se convierte de repente en partner del proyecto de investigación. La universidad abre un contrato de investigador dentro de un grupo que en realidad va a ser aprovechado por la empresa. A cambio, el grupo recibe migajas en material, servicio técnico u otro servicio que sea de ayuda en la línea principal de investigación del grupo. Por seguir con el ejemplo antes propuesto, un físico de partículas es contratado en el departamento de nuclear para que trabaje para una empresa privada y financiado por ésta. Cada vez que una empresa usa personal universitario, la universidad recibe un porcentaje del valor del contrato (como una especie de comisión) De esta manera la universidad recibe dinero por una plaza que no paga y así puede ayudar a solucionar sus problemas económicos. ¿Dónde está el truco? En las patentes.

Una vez desarrollada la máquina del ejemplo, la empresa privada va a ser dueña de la idea y puede patentarla sin problemas y así obtener beneficios derivados de su venta (en particular a instituciones públicas como los hospitales). De esta manera, si nos fijamos en el flujo de capital, vemos que desde lo público se ha beneficiado directamente a lo privado a costa de la precarización laboral. De esta manera, las universidades, con tal de pagar su deuda, se han convertido en algo más parecido a una  ETT al servicio de lo privado que a un centro de desarrollo de conocimiento y formación científica. Y a esto se ha llegado debido a las necesidades económicas que atraviesan tanto las universidades (como entidad) como los grupos de investigación, que  prácticamente se ven forzados a claudicar a estas prácticas con tal de sobrevivir y continuar con su línea investigadora.

Ya no es raro encontrar, en las universidades públicas, cátedras patrocinadas por multinacionales. Por ejemplo, podemos encontrar la “cátedra Burger King de la Universidad de Extremadura”  o la “cátedra UCM-Pfizer” por poner solo dos ejemplos. Esto supone poner al servicio de los intereses privados las estructuras públicas. Lo que en principio puede parecer una simbiosis o colaboración mutua acaba siendo una relación de sumisión de lo público en favor de lo privado. Ésto, ademas de suponer una contradicción del valor de uso de la universidad, es un peligro para el propio avance científico, pues al ser los intereses de una empresa privada meramente económicos -y en absoluto de progreso científico- tienden a obviar o intentar aminorar en lo posible los recurso y esfuerzos destinados a una parte imprescindible y porcentualmente elevada de la naturaleza intrínseca de la investigación científica que es el desarrollo de experimentos fallidos; imprescindibles por su carácter de allanamiento de las sendas encaminadas a descartar opciones que no van a funcionar y que permiten orientarse hacia la consecución de lo proyectado, por lo que gran parte de la investigación básica puede desaparecer al no ser de su interés.  Además, se corre el riesgo de introducir un sesgo en las investigaciones si al final los resultados no son interesantes para la empresa. Es importante destacar que en ciencia tan importante es saber si algo ha funcionado como si no.

Por ello es necesaria una apuesta por la inversión en empresa pública que sea capaz de patentar y exportar avances tecnológicos. Esto se consigue partiendo de los resultados obtenidos de la investigación básica realizada en las universidades y transformándolos para que sean de interés público. No toda investigación está destinada al éxito empresarial, pero es muy necesario que esos nuevos conocimientos supongan un avance en la tecnología de interés público y se realicen desde lo público.  Lo que a todas luces es incomprensible es que una empresa privada reciba ayudas públicas para desarrollar mercancías cuyos beneficios van íntegramente para ella y esto se haga a costa de la explotación de capital humano público.

Cada día vemos cómo la teoría liberal que defiende los intereses del capitalismo transforma la concepción de la realidad científica hasta convertirla en pura mercancía que se puede comprar y vender. Hoy muchas universidades pelean por la obtención de distintivos de calidad y excelencia investigadora que las haga más atractivas a futuras inversiones. Sin embargo, la realidad es que detrás de esos sellos de excelencia está la precariedad laboral y la lucha por conseguir las migajas de lo que se invierte en investigación y así que su línea investigadora sobreviva. Y esto ocurre incluso dentro de grupos que son parte de una colaboración a nivel internacional, donde además se añade el problema de la deslocalización y así la lucha por la obtención de capital es más amplia y entran más variables en el juego. Aquí solo hemos tratado el problema a nivel nacional, en lo que toca a nuestras universidades y su impacto en nuestro desarrollo. El papel de esos grupos dentro de las colaboraciones internacionales y las inversiones estatales en ellos merecen otro capítulo.

Jose Cuenca García

@joseAusOff

domingo, 25 de marzo de 2018

Remunicipalización de los Servicios Públicos


25.03.2018              SOBRE LA REMUNICIPALIZACIÓN DE SERVICIOS PÚBLICOS         
                         
Una de las estrategias más usadas por parte del capitalismo para asegurar su supervivencia es la privatización de los servicios públicos fundamentales. Servicios como el abastecimiento del agua, limpieza de la vía pública o la gestión de los comedores escolares son solo unos ejemplos de servicios básicos que dejaron de estar gestionados desde lo público para estar manejados por empresas privadas. Una de las falacias más usadas por el capitalismo para justificar la privaticación de servicios consiste en asumir como dogma que la empresa privada, puesto que necesita obtener beneficio económico para seguir manteniendo su actividad, se encargará de gestionar de manera más eficaz ese servicio porque a mayor beneficio mejor gestión. Este argumento aparentemente verdadero y puramente basado en lo económico es el que vamos a desmontar para justificar la defensa de la gestión totalmente pública de servicios.

La defensa de los servicios públicos ha sido una de las banderas de las llamadas "candidaturas del cambio" y prácticamente a mitad de esta legislatura ha sido uno de los muros con las que muchos ayuntamientos conquistados se han topado.

¿A qué nos estamos enfrentando cuando hablamos de reconquistar la gestión de los servicios fundamentales que ahora están en manos de empresas? Desde luego la externalización de servicios no beneficia a esas pequeñas y medianas empresas, sino que forman parte de un entramado más propio de un juego de casino en el que grandes multinacionales se reparten el  suculento pastel de los servicios básicos para la ciudadanía.

Estamos hablando de multinacionales del IBEX35 como FCC y sobre todo de grandes empresas que tras la crisis de la burbuja inmobiliaria entraron en la gestión de servicios públicos para garantizar su supervivencia; todo ello bajo el abrigo de las administraciones públicas y un marco legal que prácticamente les entrega las llaves de los ayuntamientos. La reforma del 135 fue la puerta de entrada para que los que antes especulaban con el derecho fundamental a la vivienda ahora lo hagan con los servicios básicos como el agua o la limpieza de jardines. Luchar contra este enemigo no es fácil porque además de tener mucho poder está amaparados por la ley. Pero hay que luchar; y lo hay que hacer porque queremos ser usuarios de servicios y no clientes de empresas. En definitiva: hay que luchar por pura dignidad democrática.

Un servicio, casi por definición, no tiene que ser rentable económicamente. Cuando invertimos en educación no esperamos obtener un beneficio económico directo de esa inversión, sino una rentabilidad social y que por lo tanto mejore la calidad de vida de la ciudadanía. Sin embargo se ha demostrado-como por ejemplo en el ayuntamiento de Madrid-que una gestión desde lo público de los servicios buscando la rentabilidad social además lleva consigo un beneficio económico. 

Analicemos el argumento capitalista del comienzo del texto desde un punto de vista puramente económico. ¿De dónde salen los beneficios que la empresa necesita para seguir funcionando y gestionando un servicio? Obviamente los beneficios salen de hacer negocio con el precio del servicio que presta. Por lo tanto, si el servicio está privatizado, es pagado o bien directamente por los usuarios o bien desde las arcas del ayuntamiento, que da dinero a esa empresa para que realice ese servicio. Es decir, el usuario además de ser un cliente y pagar un precio por el servicio, en la mayor parte de casos es también contribuyente, por lo que parte de sus impuestos acaban también en esa empresa.   

Otro argumento a favor de la gestión pública de los servicios tiene que ver con el IVA. Si la gestión es puramente pública está exenta del impuesto; pero si por ejemplo se realiza a través de una concesión, empresa mixta o similar entonces sí se debe pagar. Además las empresas mixtas no tienen las bonificaciones fiscales que las públicas sí tiene. 

Por lo tanto parece discutible ese axioma de que la gestión privada es más rentable que la pública. Uno de los ejemplos más claros que ponen en duda ese argumento es el que se dio en Madrid con la gestión de la M-30 por parte de Gallardón. En ese caso, se creó una empresa mixta entre el Ayuntamiento y un socio privado al que va a parar todos los años un beneficio asegurado del 7%. Es decir, hay una empresa privada que tiene blindado por varios años un flujo de ingresos por parte de lo público. No parece un escenario muy beneficioso para el ayuntamiento.

Más allá del argumento puramente económico (que insistimos, no es el principial) se pueden dar argumentos de calidad de servicio y estabilidad laboral. La privatización de un servicio suele venir acompañada de una peor calidad en el mismo, así como de una precarización del personal laboral. Expedientes de regulación de empleo, falta de pago a los trabajadores y recortes en seguridad laboral están a la orden del día en estas empresas que no dudan en explotar al trabajador para mejorar su margen de beneficios. Hay trabajadores en estas empresas que ni siquiera tienen un convenio actualizado o que no se movilizan de manera colectiva por miedo a perder su puesto de trabajo. Aun así, en este escenario, el poder judicial es cómplice de estas grandes empresas puesto que tiene bloquedas demandas de trabajadores que reclaman su sueldo, paralizadas ofertas públicas de empleo y ahogando burocráticamente a los procesos de remunicipalización en varios ayuntamientos.

El proceso no es fácil porque los enemigos son muy poderosos. Es necesario comenzar planteando una lucha ideológica que exija un rescate de nuestros servicios públicos y que obligue a tener unas condiciones laborales, medioambientales y sociales dignas. Un papel clave lo tienen los sindicatos. Es muy importante que la clase trabajadora los fortalezca para defender sus derechos de manera colectiva. Una de las tácticas más usadas por estas multinacionales siempre ha sido la de dividir a la clase obrera; ya sea usando el miedo o haciendo que compitan trabajadores entre ellos. Tenemos que evitar que nuestra clase se divida y los sindicatos son la herramienta que tenemos que usar para pelear como clase, de manera conjunta y colectiva.


Si el agua es de todos y el acceso a la misma es un derecho, ¿por qué dejamos que empresas privadas especulen con ella? La gestión de los bienes públicos debe realizarse desde lo público y no regalando nuestra soberanía a empresas privadas del IBEX 35. Es clave en una democracia. La población tiene derecho a decidir cómo quiere gestionar sus bienes, no necesitamos que empresas privadas vengan a explotar lo que es nuestro por derecho. Es hora de expulsarlos de nuestros ayuntamientos.  

Jose Javier Cuenca.-

domingo, 21 de mayo de 2017

"Trabajo Digno para una Vida Digna", es el lema de defensa de la mesa informativa de la Agrupación Local del PCE en Almansa para este tiempo


Tomamos la campaña “En defensa de un Trabajo y una Vida Digna”, en la Agrupación Local del PCE en Almansa la mañana del sábado 20 de mayo con una mesa informativa, como la forma de reivindicar, hacer visible el hartazgo y reconquistar nuestros derechos arrebatados.

 Esta mañana la hemos dedicado en la Agrupación a hacer ver al pueblo de Almansa hacia donde nos llevan los gobiernos cómplices de vender nuestros derechos y libertades a los poseedores del capital, con reformas y recortes que han favorecido la acumulación de capital en manos de las clases dominantes.

El Trabajo es uno de estos aspectos donde se ha producido mayor agresión para beneficiar a unos pocos, en contra de la mayoría social. Las reformas continuadas han socavado nuestros derechos y han conseguido salirse con la suya hasta hoy a quienes defendían un modelo de relaciones laborales sometidas a la agresión constante a los trabajadores.


Con la consecución de un trabajo cada vez más precario están logrando llevar a cabo un mecanismo de control social de las relaciones laborales, que condiciona las vidas de los trabajadores a la devaluación y depauperación constante. A la misma vez recae sobre el hombro de trabajadores y trabajadoras el peso del mantenimiento de los Servicios Públicos con impuestos injustos, desiguales y antisociales, con lo que hace insostenible su conservación y llegan de este modo las privatizaciones.

Los colectivos que más están sufriendo la lógica del capital como son las mujeres son obligadas a volver a su casa a recoger las tareas domésticas y en el caso de seguir trabajando se encuentran con diferencias económicas con respecto al hombre que aumentan la brecha salarial en vez de ir reduciéndose. Los jóvenes formados en nuestro país no tienen otra solución que emigrar a buscar trabajo a otros países, favoreciendo así la cualificación de los países que los recogen y acentuando las diferencias entre países centrales y periféricos. Los inmigrantes, utilizados como mano de obra barata, aún se les explota con mayor intensidad, alargando las jornadas laborales sin recibir nada a cambio, y con la amenaza del ascenso de grupos xenófobos, racistas y nazis. .

Por estas razones y aún más salimos a la calle a reivindicar produzcamos el cambio social para favorecer los intereses de nuestro Pueblo, los de la mayoría social que se siente engañada, ultrajada, frustrada al ver casos sin parar de corrupción de quienes no teniendo bastante del saqueo de las arcas públicas, favorecen con sus leyes a sus amiguetes de empresas privadas. Hastiados de ver cómo según cálculos estimados el valor de la corrupción en España se acerca a los 90.000 millones de €, aún sin cuantificar los últimos casos pendientes de investigación final. Cuanto trabajo se hubiese generado acudiendo a un Plan de Emergencia Social con todo ese dinero expoliado para entre otras cosas garantizar condiciones de vida digna a nuestro Pueblo, retornar los jóvenes emigrados, recuperar derechos y recortes antisociales, garantizando por ley su derecho pleno para todos los habitantes de nuestro país, incluso los inmigrantes y con ello avanzar en la construcción de una sociedad justa, igualitaria y libre.

Todo esto explicitamos en el reparto de los dípticos que acompañan a la campaña a cada persona que nos solicitó información, con los cuales compartimos el sentir de nuestro partido en esta situación complicada, donde hoy con más fuerza hay que redoblar esfuerzos entre clase trabajador y capas populares para derrotar la constante agresión de esa minoría que nos limita y cercena nuestras posibilidades de mejora social.

miércoles, 8 de marzo de 2017

9 de Marzo 2017, Huelga General de la educación. Seguimos en pie por una educación de todos y para todos

El  apoya la HUELGA GENERAL EDUCATIVA del 9 de marzo convocada en todas las etapas y todas las enseñanzas en todo el país y llama a secundarla activamente a toda la Comunidad Educativa: profesorado, estudiantes y familias. Por la reversión de los recortes. Por la inversión en educación pública. Por la derogación de la LOMCE.
En Almansa, hacemos un llamamiento a participar en la concentración convocada a las 12:00 horas en el Templete del Jardín Reyes Católicos, donde se realizaran las actividades del día de la Huelga.
La  sigue sufriendo recortes y privatizaciones, perpetrados por las políticas neoliberales de la gran coalición PPSOECs, que deterioran la enseñanza, atentan contra el futuro de nuestr@s hij@s y precarizan las condiciones laborales del profesorado.
Frente a estos ataques al derecho a la Educación de la clase trabajadora, el PCE, junto a todos los colectivos, organizaciones y personas que formamos la MAREA VERDE, seguirá demandando una Escuela Pública de tod@s y para tod@s, lo que significa el pleno desarrollo de un sistema educativo público, universal, integral, igualitario, laico, democrático, inclusivo, coeducativo y participativo, que reúna la máxima calidad y la mejor equidad, para formar personas intelectualmente curiosas, emocionalmente maduras y socialmente comprometidas.
Revertir los recortes es urgente para acabar con la masificación en las aulas, recuperar las plantillas de profesorado y dignificar sus condiciones laborales. Es imprescindible para garantizar la atención a la diversidad del alumnado y el éxito escolar de tod@s, también de los más vulnerables.
No aceptamos otra salida que la derogación de la LOMCE y sus desarrollos legislativos, porque es una ley injusta, conservadora, segregadora, involutiva y autoritaria. El Pacto de Estado por la Educación, que pregonan los partidos del Régimen desde los medios y la subcomisión del Congreso, o el Pacto de Cifuentes en , son puro marketing político, para hacernos creer que atienden nuestras reivindicaciones y desmovilizarnos, pero lo cierto es que se proponen consolidar los desarrollos y las prácticas de la LOMCE, con la excusa del paraguas que les brinda gustosa la UE y su Estrategia 2020: Su hoja de ruta es profundizar la mercantilización de la Educación. Sostener la LOMCE frente al clamoroso rechazo social y parlamentario que despierta, es absolutamente impropio de un gobierno que se diga democrático.
No aceptamos el cierre de enseñanzas, líneas, optativas y aulas públicas, ni el regalo de suelo público, desgravaciones y subvenciones públicas a los centros concertados. El fin primordial de la doble red privada-pública es la segregación social. Es el mismo objetivo del programa de bilingüismo, la zona única de escolarización y la especialización de centros, falsamente llamada autonomía, porque es pura guetización con intenciones clasistas.
Rechazamos la privatización de las Escuelas Infantiles y los ciclos de Formación Profesional, porque nuestros niñ@s y jóvenes no son un negocio. Se deben suprimir todas las prácticas no remuneradas en la FP, porque no somos mano de obra gratuita.
Nos oponemos a las contrarreformas universitarias que suponen la privatización de la  la investigación, la degradación de los grados, el despido de profesorado universitario, la precarización de los investigadores pre y post doctorales y el encarecimiento de las matrículas y los másteres, lo que hace cada vez más difícil que nuestr@s jóvenes, l@s hij@s de la clase trabajadora, puedan seguir estudiando.
Porque en el PCE tenemos un compromiso firme con los derechos educativos de l@s niñ@s y l@s jóvenes. Porque queremos que se garantice la inversión pública para la Escuela Pública. Porque sabemos que la reducción de las ratios y la recuperación de apoyos y desdobles permitiría que tod@s estuvieran bien atendid@s. Porque vamos a recuperar al profesorado que, con tanta experiencia, ha sido injustamente despedido. Porque hay que construir con celeridad centros públicos en las zonas donde las familias los reclaman. Porque es necesario recuperar y aumentar las becas de comedor, material escolar y las becas universitarias para garantizar la igualdad de oportunidades. Porque hay que planificar la escolarización para dotar plazas públicas suficientes. Porque hay que acabar con el trasvase de recursos y alumnado de la pública a la privada. Porque hay que evaluar el programa bilingüe para no seguir engañando a las familias. Porque hay que sacar la religión de la escuela y ganar las horas para las ciencias y las artes. Porque hay que consensuar una nueva ley de Educación con la Comunidad Educativa, protagonista de años de movilizaciones, sobre la base del Acuerdo de Bases por una Nueva Ley Educativa. Porque la Comunidad Educativa exige una Escuela democrática en la que participar activamente tod@s, desde un firme compromiso con la Igualdad, con la Sostenibilidad medioambiental y con la Justicia Social.
Por todas estas razones, l@s camaradas del PCE nos sumamos a la HUELGA GENERAL EDUCATIVA EL 9 de MARZO y marchamos junt@s, solidari@s, resuelt@s, alegres, comprometid@s con la Marea Verde y con la Escuela Pública de tod@s y para tod@s en las MANIFESTACIONES CONVOCADAS esa tarde EN TODO EL PAÍS. Nos vemos en las calles.

domingo, 26 de febrero de 2017

La Agrupación Local del PCE en Almansa salio a denunciar la estafa eléctrica


La Agrupación Local del PCE en Almansa salió este sábado por la mañana, a informar en la campaña "Nacionalización de las Eléctricas" promovida a nivel estatal por nuestro partido, a través de una mesa informativa.

 Camaradas de la agrupación estuvieron repartiendo dipticos explicativos de la estafa eléctrica que sufrimos en nuestro país y que se ceba en una población ya muy atacada,y principalmente en colectivos vulnerables como: personas mayores, colectivos en paro o trabajando con salarios de miseria, inmigrantes o mujeres, creando cada vez más núcleos importantes de exclusión social.

Desde que se empezó a privatizar este sector a manos del gobierno de Aznar, allá por 1997, sin olvidar que el gobierno "socialista" del PSOE dio los primeros pasos para abrir esta serie de liberalizaciones masivas de empresas públicas, los precios de la energía y a la vez su falta de inversión tecnológica han ido incrementándose constantemente.


Los últimos datos que se tienen, nos dicen que Endesa, Iberdrola y Gas Natural Fenosa hubieran ganado en su conjunto 5.463 millones de euros en el ejercicio 2016. Concretamente desde el inicio de la crisis, los beneficios de las compañías eléctricas se han incrementado en 56.624 millones de €, un 136%.

Mientras la factura eléctrica en los hogares de las familias se ha incrementado un 58%, las cifras de cortes de luz por impago superan el millón y medio anual, y 1 de cada 5 hogares pasa calor en verano y frío en invierno. Todos estos beneficios a cuenta de unas empresas públicas, como está defendiendo el PCE, hubieran servido para dar energía a todas aquellas personas que este invierno lo están pasando realmente mal. Se hubiera promovido un Plan energético de abastecimiento nacional donde nadie hubiese sufrido escasez por la situación económica en la que se encontrase y a la vez hubiera servido para crear puestos de trabajo.

Por todo esto el PCE ha creído necesario y urgente salir a reclamar la titularidad pública de estas compañías. Los trabajadores y trabajadoras del estado español debemos reivindicar se restituya al país lo que antes era de todos y todas haciéndose públicas las grandes empresas públicas para dejar de ver como unos pocos se enriquecen a costa del sufrimiento de la inmensa mayoría, con beneficios astronómicos. Igualmente se acabaría la vergonzante exhibición de las "puertas giratorias", donde partidos que legislaron para hacerlas privadas, utilizan estas compañías para colocarse en un sillón bien pagado en los consejos de administración después de su periplo político en los gobiernos de turno. Así que hay que levantarse, no resignarse y luchar contra esta lacra que nos esta acosando

lunes, 30 de marzo de 2015

Diluyendo el negocio del agua

“Cada día podemos hacer del mundo un lugar más sostenible”, dice un anuncio publicitario de la Fundación Aquae, perteneciente a Aguas de Barcelona (Agbar). La afirmación se enmarca en las campañas publicitarias de las empresas para conmemorar el Día Mundial del Agua, establecido por Naciones Unidas el 22 de marzo. Esta convocatoria internacional tiene como objetivo llamar la atención sobre el acceso al agua potable y la necesidad de proteger los ecosistemas acuáticos.

Así, aprovechando la atención social, institucional y mediática de esta cita, las multinacionales del agua lucen una imagen cuidada de la gestión privada y su responsabilidad social y ambiental. Como FCC Aqualia, que afirma celebrar todos los días el Día Mundial del Agua. Una y otra, Agbar (filial de la transnacional Suez) y FCC, se presentan como la mejor opción para el abastecimiento y saneamiento del agua, y buscan con ello cumplir un doble objetivo. Por un lado, consolidar su oligopolio en el Estado español que, traducido en cifras, significa controlar más del 80% de la gestión privada del agua. Por otro, adquieren un mejor posicionamiento de cara a las futuras privatizaciones, algo estratégico en un sector que ha pasado a ser mayoritariamente privado: en 1996, el 37% de la población estaba abastecida por empresas privadas; actualmente, el 53%.
 
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